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Lecturas ¿complejas?

El grado de complejidad de la lectura depende de varios factores, entre ellos la riqueza de nuestro vocabulario, la frecuencia con la que leemos, la concentración del lector en función de su ambiente y el tiempo dedicado.

Sin embargo, es necesario perder el miedo y la flojera para leer cualquier tipo de texto y no tener prejuicios sobre su complejidad, pues la sensación de que será difícil oculta su importancia y nos hace perder el interés sin siquiera haber comenzado. Cuando debas hacer una lectura que contenga un lenguaje especializado o incluya argumentos poco claros en apariencia, puedes seguir estos sencillos consejos:
Primero, ubica un lugar silencioso y cómodo en el que puedas leer sin distracciones. Procura no prender la televisión o la computadora, y si crees que te concentras mejor con el estéreo encendido, elige de preferencia cd’s en los que sólo se escuche música para que la letra de las canciones no distraiga tu atención. Es probable que hayas leído antes con tus canciones favoritas sonando, pero la estructura y lenguaje de este tipo de textos es distinto y requiere mayor concentración para su entendimiento.
Antes de tomar asiento, debes verificar que el lugar esté iluminado y que tu asiento te permita estar relajado. Si pensabas leer en tu cama, es buena idea, siempre y cuando permanezcas sentado, con la espalda apoyada; si te recuestas es probable que te quedes dormido(a) y si no apoyas la espalda, la postura te cansará pronto.
Luego, lleva a ese lugar elegido un bolígrafo, un lápiz, una hoja limpia o una libreta y un diccionario.
Haz primero una lectura rápida, es decir, no te detengas sino entiendes una frase o palabra, cuando finalices tendrás dudas pero también algunas cosas claras de las cuales partir. Si se trata de un texto extenso, puedes hacer esto con cada página o con cada párrafo según te parezca. Es muy recomendable anotar algunas ideas que consideres clave después de la lectura rápida en tu hoja o libreta. También puedes ocupar tu lápiz para subrayar o hacer corchetes en los que señales las oraciones más importantes evitando cortarlas o resaltar demasiadas frases.
Ahora, vuelve a leer el texto más detenidamente. Las palabras que no entiendas anótalas al reverso de las ideas principales o en otra hoja para elaborar un glosario; una vez que las halles en el diccionario escribe su definición más sencilla, de preferencia un sinónimo para que la recuerdes más fácilmente.
Por último, escribe una idea principal por página o una idea general del texto completo y algunas ideas secundarias. Para comprender mejor el contexto, puedes revisar la biografía del autor.
Ya sea por exigencia escolar, laboral o personal, date el tiempo para trabajar en tu lectura, no trabajes bajo presión. Camina o estírate cada 15 minutos aproximadamente para que te relajes.
No te sientas frustrado(a) si es poco lo que comprendiste, practica de vez en cuando la lectura de textos similares y textos más relajados para formarte un hábito y ampliar tu vocabulario, así, será cada vez más fácil entender las lecturas catalogadas sin razón como “complejas”.
Por. Yanet Gpe. Sánchez Monroy
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