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Evitar la obesidad en sus hijos

 

La obesidad es el problema de salud más importante en México porque es causa de otros padecimientos graves como la diabetes, la hipertensión, la depresión y altos niveles de colesterol, por ejemplo. Pero no se trata de asustarse sino de tomar cartas en el asunto y así evitar que los más jóvenes sufran las consecuencias de los malos hábitos alimenticios arraigados de generaciones anteriores.
Para evitar cualquier problema de salud el primer paso debe ser informarse, tanto de las causas de la obesidad como del estado físico de sus familiares. Haga un examen completo del estado de salud de sus hijos, empiece ahora y repita los estudios al menos una vez al año. Por su cuenta, puede medir el peso y la talla de sus hijos cada tres meses. Si alguno de sus hijos presenta problemas con el peso, comience por visitar al nutriólogo y seguir el plan de alimentación que le proponga. Será más fácil para su hijo(a) si su familia consume los mismos platillos al menos una vez al día.
Si sus hijos están en el peso correcto ¡felicidades!, mantenga sus condiciones óptimas de salud gracias al consumo de agua, frutas y vegetales. Disminuya las grasas, harinas, sales y azúcares de su dieta diaria.
Los hábitos alimenticios serán mejor aprendidos si se realiza al menos una comida al día con todos los miembros del hogar sentados a la mesa. Que la hora de comer sea un espacio para convivir y compartir hará que la alimentación deje de ser una actividad mecánica de supervivencia y se convierta en un momento para disfrutar.
En segundo lugar, establezca una rutina de ejercicios o actividades que mantengan a sus niños y jóvenes del hogar en movimiento. De preferencia ayúdeles a elegir algo que disfruten porque cuando la actividad es obligatoria se abandona fácilmente y usted se sentirá frustrado(a). Puede motivarlos a andar en bicicleta, practicar algún deporte, tomar clases de baile, artes marciales, andar en patines, natación e incluso un día de exhaustiva limpieza del hogar a la semana les servirán para quemar calorías. Ajuste este plan a su tiempo y presupuesto.
Cuando usted menos puede estar presente para vigilar la nutrición de los niños es en la escuela, por ello la sugerencia es darles menos dinero y preparar más loncheras. Si le parece difícil levantarse temprano para prepararlas, puede tener algo de fruta picada que no se oxide desde la noche anterior y comprar algunas frutas que sus hijos puedan llevar enteras para que por la mañana sólo llene un recipiente y salgan sin perder más de un minuto. También puede guardar sopas frías, ensaladas, tortas o sándwiches, ponga creatividad y variedad en este aspecto porque de ello depende que sus hijos lo coman o lo cambien por comida chatarra. No olvide incluir un recipiente con agua bien sellado, es muy importante fomentarles este saludable hábito.
Recuerde a sus hijas e hijos que lo que ven en internet, en la televisión y en las revistas no siempre es real. Enséñeles que los hábitos que pretende inculcarles son por salud y no por seguir estereotipos de belleza. La mejor manera de tener hijos saludables es fortaleciendo su autoestima, así que demuéstreles cariño y apoyo, principalmente si enfrentan un problema de sobrepeso.
Por último procure no ser autoritario. Imponer de un día para otro un cambio de alimentos puede resultar contraproducente, es mejor disminuir las porciones de lo que consumían antes de forma gradual. Sea permisivo un par de veces al mes y deje que sus hijos ingieran algún postre, botana o comida que salga de su régimen alimenticio, sobre todo si observa que ha obtenido buenos resultados.
Ponga en marcha estas sugerencias junto con las recomendaciones de un nutriólogo y verá que los cambios en la salud de su familia serán notorios.
 
Por Yanet Gpe. Sánchez Monroy
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