Skip to Secondary Navigation Skip to Main Content

Current Domain

MexicoCambiar

Apoyo emocional para su hijo(a) con obesidad

 

Cuando una persona padece sobrepeso u obesidad, su autoestima y el trato con otras personas pueden verse afectados seriamente por diversos factores como burlas, incomodidad con la apariencia y sentimientos de culpa.
La situación puede ser peor cuando quien tiene que enfrentarla es un(a) menor de edad que desea poder jugar con sus amigos libremente pero se siente frustrado por el rechazo y en ocasiones, por no tener el rendimiento físico que espera.
Es necesario que el niño o la niña con obesidad reciban un fuerte apoyo y motivación en su núcleo familiar para que bajar de peso no se convierta en una tortura u obsesión, sino en una forma de vivir saludablemente y mostrar amor propio.
Haga del conocimiento de sus hijos y familiares que la obesidad no es culpa de quien la padece ni se resuelve con autocontrol, es un desorden de hábitos alimenticios, rutinas sedentarias impuestas por el contexto en el que se desenvuelve y/o un metabolismo lento que impide adelgazar; incluso a veces es producto de otras enfermedades. No deben sentirse culpables ni usted ni su hijo por este problema de salud, sólo hay que enfocarse en atenderlo.
Es muy importante comenzar por mostrarse afectivo(a) con su hijo(a) y fortalecer su autoestima, procurar que se enfoque en realizar algo que le agrade y para lo que sea hábil, valorar sus triunfos y enseñarle a afrontar sus derrotas.
Logre que su hijo(a) comprenda que el nuevo régimen alimenticio que llevará es por salud y por tanto, usted y resto de su familia llevarán el mismo en lo posible. Coman juntos los mismos platillos para que en ningún momento se sienta como un extraño en su propia familia.
No trate los alimentos como castigos. Respete los horarios de alimentación de su niño(a) y no castigue con acciones como mandarlo(a) a dormir sin cenar o comer más verduras por tener un mal comportamiento. Gran parte de los alimentos que ingiera su hijo(a) debe disfrutarlos sin atribuirles malas experiencias.
Otra recomendación es que no les prohíba comer lo que les gusta (dulces, postres, carnes o botanas) por completo, mejor enséñeles a disminuir la cantidad que consumen. También puede sustituir las frituras por palomitas de maíz caseras, mejorar la calidad de las paletas heladas ocupando fruta natural en su elaboración o preparar hamburguesas con carne de soya, estos son sólo algunos ejemplos, a usted le corresponde crear otras tantas recetas saludables. De esta manera le dará a la niña o al niño con obesidad la confianza para continuar con su dieta, pues no sentirá un cambio tan brusco en sus hábitos ni sufrirá por el antojo de comidas poco saludables.
El ejercicio tiene una fuerte influencia en el mejoramiento de la salud del infante, pero lo ideal es no presionarlo para hacer deportes sino le agradan. Llévelo a jugar al parque o a los videojuegos que requieran actividad física. Caminen juntos a la escuela, a las compras o a las reuniones. Si por el contrario su hijo o hija es aficionado(a) a algún deporte, procure que entre en un equipo pequeño.
Exija que en su escuela se le dé el mismo trato que al resto de los niños y explique a sus profesores algunas restricciones que el médico haya señalado. Pida que se observe el comportamiento de los demás niños para con su hijo(a) y que se le informe ante cualquier abuso.
Platique con los niños para que sepan que cuentan con su apoyo, incluso si se sienten maltratados en su escuela. Deles la confianza suficiente para contárselo y juntos discutan la mejor opción para evitar abusos físicos o sicológicos. Si su niña o niño se siente víctima de sus compañeros o maestros, denuncie el caso ante autoridades académicas correspondientes y de no haber cambios, puede buscar otra institución que muestre un ambiente más saludable.
Si lo cree necesario, busque ayuda sicológica para que la salud emocional del niño mejore paralelamente con su salud física.
 
Por Yanet Gpe. Sánchez Monroy
0
No votes yet
Su clasificación: Ninguno