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Reprender conductas adecuadamente

                                       

Anteriormente se pensaba en los golpes y castigos como una alternativa eficaz para reprender conductas en los niños. No obstante, es un hecho que estas medidas no son efectivas y además generan en ellos sentimientos negativos como temor, enojo y hasta rencor.

La eliminación de estas medidas no implica que debamos tomar como irrelevantes las acciones que los niños hacen en contra de alguien o en perjuicio de ellos mismos.

Para que los pequeños eviten repetir una acción negativa, al momento en el que la realizan se les debe reprender. A continuación le planteamos algunas sugerencias que le facilitarán esta tarea:

Evite enviar a la niña o el niño mensajes ambiguos, es decir, si cree que hizo o dijo algo mal muéstrese molesto, no se ría del hecho aunque le parezca gracioso por venir de un niño. Si usted o alguien a su alrededor se ríe mientras regaña al pequeño infractor es posible que la acción se repita, pues pensará que es una gracia.

No ponga etiquetas. Si su hijo está gritando o golpea a alguien, por ejemplo, dígale que está mal gritar, que está mal golpear y que no debe hacerlo. Omita decir ‘eres un gritón’ o ‘eres un brusco’, recuerde que lo que está tachando es la conducta y no a la personita que la realizó.

Mantenga su posición ante el hecho, si cree que está mal no cambie de opinión. Es probable que los pequeños reprendidos comiencen a llorar por culpa, malestar o en busca de consuelo ante el castigo, pero no haga caso a su llanto porque de esta manera entenderán que llorar solucionará las cosas. Si lo cree conveniente cuando se calmen, hable sereno con el niño y solicite una disculpa.

Cuando la conducta negativa haya causado daño a un objeto, pero sobre todo a una persona, pida resarcirlo al pequeño o la pequeña. Puede ser disculpándose, ahorrando para comprar un objeto que lo sustituya, trabajando en unir de nuevo el objeto (si no resulta peligroso), con un abrazo a la persona afectada o con ayudar en algo a lo que se había negado.

Es común desear niños perfectos que distingan la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal pero eso no es posible, principalmente en los primeros años de vida. Usted será el ejemplo para identificar esta diferencia y cuando aprendan a comunicarse mediante el lenguaje articulado, sus frases concretas serán las que les indiquen los límites: “esto está mal”, “esto está bien”.

Diga estas frases en el momento oportuno y mirando de frente al niño para que preste atención. Cuide que su expresión no contradiga lo que pronuncia.

Por Yanet G. Sánchez Monroy

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