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¿Cómo fomentar una actitud ecologista?

 

Además de heredar un ambiente más saludable a las generaciones jóvenes, es necesario heredarles una cultura de respeto por la ecología que la mantenga en las condiciones idóneas para el desarrollo de la vida.

Dicen que la mejor manera de enseñar es predicar con el ejemplo y para fomentar la actitud ambientalista ésta es una excelente recomendación. Si usted tira basura a la calle sin la menor contemplación, no debe sorprenderle que sus hijos la dejen fuera de los botes de basura en casa o que traigan la mochila llena de envolturas de golosinas, papeles y otros desperdicios.
La educación empieza por el hogar, por eso se debe mantener una rutina de limpieza en la que participen también los más jóvenes de la familia de acuerdo con su edad. Dichas rutinas deben incluir la enseñanza del ahorro de recursos (agua, energía eléctrica, gas y gasolina).
Procure educar personas que compren responsablemente, lleve con usted a sus hijos a realizar las compras para surtir la alacena o el refrigerador y explíqueles la utilidad de lo que compra. Además, cuando vayan con usted evite adquirir productos de un solo uso. Cumplir caprichos resultará contraproducente, en ocasiones puede cuestionar sus peticiones y hacerlos reflexionar sobre si es o no necesario lo que piden.
En temporadas de intercambiar regalos, elaboren tarjetas y envolturas con material reciclado o sobrante de otras actividades. La decoración del hogar puede ser parte de las vacaciones si les sugiere a los niños elaborar objetos para ello con cajas, botes, hojas o latas recolectadas.
El respeto por la naturaleza fomentado en los niños también necesita despertar conciencia acerca del cuidado de plantas y animales. Si su hogar cuenta con un espacio adecuado para satisfacer las necesidades de un animalito doméstico, es recomendable adoptar uno que sea tratado como un integrante más de la familia. Es importante incluir a los niños en su cuidado, enseñarles a no maltratarlos así como dejarles ciertas responsabilidades que les permitan valorar la vida, ser más afectivos y comprender las necesidades de otros seres vivos.
Cuando el espacio en el que se habita es pequeño, lo ideal es comprar plantas que también puedan cuidar los más pequeños. Esto les recordará que cohabitan con otros seres en este planeta y es necesario cuidarlo para que subsistan.
Algunos grupos ecologistas organizan brigadas de reforestación en diferentes puntos del país, si es posible, asistan en familia a sembrar árboles y sigan su crecimiento. Ésta y otras actividades familiares generan en los niños una conciencia ecológica que tendrán presente toda su vida y transmitirán a las personas con las que convivan.

Por Yanet Gpe. Sánchez Monroy

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