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El juego y el aprendizaje

No hay mejor manera de aprender que jugando dice un conocido refrán y nada más cierto que ello. Para los niños y niñas el juego representa no sólo una fuente de recreación, diversión y felicidad sino también un puente hacia el conocimiento.
Cuando el niño o niña practica cualquier tipo de actividad lúdica pone en movimiento todo su cuerpo, lo que permite que sus músculos y extremidades crezcan y se desarrollen. El juego permite que el ser humano desarrolle todos sus sentidos y trabaje su coordinación psicomotriz. Asimismo, mediante la actividad física los pequeñines gastan calorías lo que evita que puedan padecer obesidad.
 
Además de los beneficios físicos, el juego como actividad estimula las habilidades cognitivas y mentales del niño pues desarrolla su inteligencia, creatividad, imaginación, su razonamiento, sus motivaciones, intereses y su pensamiento.
Es gracias al juego que el infante puede relacionarse con su entorno, descubrir sensaciones, olores, texturas, colores y sabores que le permitirán conocer su realidad.
 
Por si fuera poco, el juego aporte capacidades de socialización a los niños y niñas que al jugar pueden relacionarse con otros niños de su edad. Con lo anterior el pequeño adquiere y practica valores como el respeto, la tolerancia, la solidaridad y la amistad.
 
Son innegables los beneficios que obtienen los niños y niñas cuando el juego es parte central de su formación, por ello es importante que cómo padres de familia, maestros y tutores de los pequeñines no privemos a nuestros chiquitines la maravillosa oportunidad de jugar. Y es que en ocasiones se tiende a hacer a un lado cualquier actividad que no entre con los parámetros formales del conocimiento y el aprendizaje. Debemos comprender que también se puede aprender jugando.
 
Más aún es necesario que motivemos y estimulemos actividades lúdicas en las que nuestros hijos e hijas puedan jugar y aprender. Como padres debemos pasar el mayor tiempo posible con nuestros pequeños realizando actividades divertidas como leer un cuento, pintar, dibujar, moldear plastilina, armar rompecabezas, practicar algún deporte, escuchar música y muchas más. Verás que al hacerlo nuestros niños y niñas pasaran grandes momentos de diversión y lo mejor de ello será que estarán aprendiendo algo nuevo cada día. Eso sin contar que seguramente disfrutarás muchísimo el pasar tiempo de calidad con tus hijos.
 
Motivar el juego como ejercicio de aprendizaje en nuestra casa no será suficiente si en la escuela se le elimina del proceso de enseñanza. De ahí que sea ampliamente necesario que los profesores o tutores de los niños en las escuelas lleven a cabo diversas actividades lúdicas y recreativas en la enseñanza de los diversos conocimientos. Se debe borrar la idea de que aprender  es aburrido, abramos nuestra mente y hagamos uso de nuevas y divertidas formas de enseñar.
 
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Por Carlos Hernández Miranda

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