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Celulares ¿para niños?

Las nuevas tecnologías son una herramienta muy útil. La dinámica en la que nos encontramos actualmente las ha convertido casi en una necesidad. Por ello, cada vez más niños crecen en medio de recursos de última tecnología, los dominan y ansían tenerlos. 

En el caso le hago a usted una pregunta ¿para qué sus hijos pequeños necesitan un celular? Posiblemente encuentre muchas respuestas: para hablar con sus amiguitos, llamarme cuando me necesite, jugar con la cámara o con los juegos que incluye o hasta para navegar en internet porque sus tareas lo requieren (hecho que podría ser una exageración si lo piensa detenidamente). 

Si su hijo pequeño ya va a la escuela pero requiere algún tratamiento especial por una condición de salud delicada, es posible que un celular le ayude a mantener contacto con el niño y con los adultos a su cargo.

Sin embargo, la mayoría de los niños menores de 15 años no deben usar celulares; se recomienda reducir su uso en todos los menores de edad porque son más vulnerables, no sólo físicamente ante la radiación de la que aún no se han alcanzado a dimensionar los efectos, sino socialmente.

Este aparato puede convertirse en instrumento de acoso escolar, en una adicción, un elemento que fomente el sedentarismo y el aislamiento o en una forma de interacción virtual que limite el desarrollo de todos los sentidos del niño o la niña porque se centra en la vista. No hay que entrar en pánico pero entre más pueda evitar el uso del celular en sus hijos, es mejor.

Ponga el ejemplo y ocupe el celular lo menos posible en el hogar para que no les dé curiosidad a los pequeños, así evitará que quieran imitarlo mientras lo utiliza. Si permite que sus hijos lo ocupen, manténgase al tanto de con quién(es) hablan.

Evite también que sus hijos accedan a un celular con internet y si lo hacen, cuide que no abran cuentas en redes sociales, pues no alcanzan a dimensionar los riesgos de la información que inocentemente suben a la red: sus fotografías, lugares que visitan, relaciones interpersonales, ideas, planes y experiencias pueden convertirlos en presas fáciles de mayores irresponsables.

Pueden gustar de la fotografía y la videograbación, pero vigile que sus archivos no vulneren su seguridad o su salud emocional.

Como en el caso de la televisión, limite las horas que pasan frente a la pantalla de su celular y promueva que lo dejen en casa de vez en cuando. Procure que sus hijos desarrollen su creatividad y la plasmen en diferentes materiales, no sólo en pantallas.

Propóngales otras actividades para que ejerciten su olfato, gusto, oído y tacto en las cuales se diviertan más que con la tecnología, verá que es fácil. Acérquelos a convivir con otros niños de su edad.

Un síntoma claro de que el celular afecta la vida de su hijo o hija es cuando éste se vuelve una distracción y en consecuencia el niño empieza a disminuir su desempeño escolar y a limitar sus relaciones afectivas, mantenga contacto con sus maestros para detectar estas señales a tiempo.

Es casi imposible y hasta injusto mantener a sus hijos al margen de las innovaciones tecnológicas porque son herramientas que facilitan la vida y ofrecen ciertas ventajas, pero se deben manejar de manera responsable.

Si ha decidido regalar un teléfono móvil a su niño o niña, consulte antes el vínculo que le sugerimos para elegir el aparato adecuado.

 

Por Yanet G. Sánchez Monroy

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